martes, junio 23, 2009

Pueblo vs. ciudadanía

A pesar de que pueblo es un concepto premoderno, es sorprendente comprobar su vitalidad en la esfera de la opinión pública o política, ni siquiera connotados analistas se salvan del uso abusivo del término. Es la voluntad del pueblo, el pueblo es soberano, consulta popular son algunas de las muchas expresiones que oímos o leemos a diario. Preocupante indicador de que nuestra actualidad tenga mucho más rasgos del ancient régime de los que desearíamos.

Pueblo es un término que, por lo menos desde un punto de vista ético, tiene implicaciones reñidas con el concepto de ciudadanía. Mientras ser ciudadano denota ejercicio de derechos, y no es una concesión benévola del gobernante de turno, ser pueblo implica mendigar un favor de alguien que se encuentra en una posición de autoridad mayor que la propia.

La concepción de ciudadanía como distinta a pueblo, por lo tanto, tiene como requisito entender al gobernante o autoridad como servidor público, por esto es preocupante que en el léxico cotidiano de la realidad boliviana, incluso en el que se supone "intelectual", se vaya imponiendo el uso intercambiable de pueblo y ciudadano. Esto traduce el terrible estado en el que se encuentra nuestra autoconcepción más dirigida a sentirnos pueblo, por lo tanto servidumbre, que ciudadanos, sujetos de derechos, capaces de exigirlos y de hacerlos respetar.

La dignidad de las personas necesita, por ello, deshacerse de la pesada herencia que nos hace pensar que el gobernante es un privilegiado. Deberíamos comenzar ya a convencernos que ejercer nuestros derechos lleva implícita la exigencia de reubicar la función de gobierno en la esfera del servicio a la ciudadanía, la que se hace efectiva en la esfera de los derechos, no de los caprichos ni de las dádivas.

6 comentarios:

Bartok dijo...

Es más: Pueblo ya implica, como en los últimos acontecimientos en mi país, pedir las cosas pisoteando los derechos de otras, como los bloqueos de caminos o los paros totales en las que no se permite ninguna actividad económica. Muy de acuerdo contigo, entonces. Yo no me considero pueblo hace mucho tiempo porque ya el mismo término implica la significación de borrego que anda atrás de un arriero que le indica el camino obligado por donde ir. Y tampoco creo que una sola persona sea la más capaz, honrada, estadista y dueña de la verdad. Si esto no lo pienso de Alan García, mucho menos lo pienso de Evo Morales o Hugo chavez. Un abrazo.

Choquehuanca Müller dijo...

Seguramente es verdad, pero... ¿y "el pueblo de Dios"? ¿también implica "mendigar un favor de alguien que se encuentra en una posición de autoridad mayor que la propia"?

Daniel Mercado dijo...

Bartok: Comparto eso de dejar de ser rebaño, no va con la dignidad humana.

Daniel Mercado dijo...

Choquehuanca: El lenguaje eclesial es esencialmente premoderno y necesita depurarse, eso seguro. Pero también puedo decir que Pueblo de Dios es un denominativo más del campo teológico que ético. La creencia en un Dios, implica de por sí asimetría.

Choquehuanca Müller dijo...

Es verdad, son cosas distintas, sólo queria meter un poco de ruido en el sistema. saludos

aristideseljusto dijo...

Es una vieja discusión. De todas formas, yo no encuentro tal oposición entre pueblo y ciudadano, como ves tú. Pareciera que el "ciudadano" es "ese señor informado que vota bien", mientras que el pueblo es "esa masa de brutos que vota a los que no se debe". Es cierto que el término pueblo se ha desgastado (en la Argentina se lo reemplazó por "la gente") Es cierto también que resulta ingenuo aquello de que "los pueblos nunca se equivocan". Pero creo que tampoco se deben subestimar las decisiones populares: hay que saber leerlas y entenderlas. Para que podamos constuir sociedades más justas en donde no haya oposición entre pueblo y ciudadano.

Saludos!