sábado, junio 14, 2008

Tolerancia, esa nueva virtud

En Bolivia, diferentes grupos apelan a la tolerancia de los demás frente a sus exigencias más disparatadas. Y es un fenómeno común en nuestras sociedades, donde la tolerancia ha pasado ha ocupar el lugar de la pasada seguridad, a veces exagerada, en las propias convicciones.

Porque creo que ya es bueno que reconozcamos la posibilidad de que la opción del otro pueda ser válida, tanto o más que la propia opción y convicción. El problema está en que esta virtud goza de tanta popularidad y se aplica de manera tan arbitraria, que ha terminado convirtiéndose en una falsa virtud que de seguirse aplicando como es usual, se negaría a sí misma obligando a tolerar incluso al intolerante.

Falsa porque no todo puede ser tolerado, porque antes de tolerar cabe preguntarse qué merece, y por qué razón, ser tolerado. De lo contrario, bastaría con ser opción personal, cultural, social o grupal para merecer nuestra tolerancia. Sería tan válido ser racista o machista como no serlo. Sería suficiente el capricho como fundamento del derecho a ser tolerado.

Cabe no sacralizar la tolerancia como una virtud absoluta, que no necesita de discernimiento; por el contrario, distinguiendo aquello que debemos tolerar de aquello que es intolerable podemos rescatar la tolerancia de su actual banalización.

*Imagen tomada de http://www.panorama-actual.es/archivos/humor/tolerancia-dialogo.jpg

20 comentarios:

Ego Ipse dijo...

Bajo otras circunstancias, diría que es insólito que un laicista militante y un religioso coincidieran en un tema ético no trivial. Sin embargo, en una segunda mirada no hay nada misterioso. ¿Por qué habría de ser extraño que un miembro de una institución que quemó "herejes" durante siglos se manifestara en contra de (o al menos a favor de "poner límites" a) la tolerancia? En estricto rigor, lo extraño es que un laico comprometido se manifieste a favor de tolerancia sólo hasta donde sea racional o, al menos, justificable, pero no más allá. El asunto, sin embargo, no reviste tanta complejidad: en la medida en que la tolerancia es un disfraz del relativismo, adolece de sus mismos inconvenientes. El relativismo es, como dicen los angloparlantes, "self-refuting". Y el relativismo disfrazado con los ropajes de la "tolerancia" también. Si todo debe ser tolerado, entonces debe tolerarse la tesis de que nada debe ser tolerado. Ergo, para no caer en auto contradicción, no todo debe ser tolerado. El problema ético y político, que es parte del problema fundante de la cultura secular de la modernidad, es quién establece qué no debe tolerarse y a través de qué criterios. Hasta ahora sabemos que los religiosos no son los criterios, ni sus portavoces los indicados. Ese ya es un paso importante para avanzar en el camino de desbanalizar la tolerancia...

Escarlata Mix dijo...

No puede ser tolerado algo socialmente dañino. Los taurófilos piden tolerancia a su arte que consiste en matar salvajemente (y en circo) a un animal indefenso. Y recuerdo a un pederasta que pedía comprensión porque su manía era la única que lo hacía sentir sexualmente feliz. De acuerdo a la moral y la ética de cada grupo humano se debe medir y tolerar.
Pero ahora se nos viene una crisis mundial en cuestiones de energía, entonces conviene preguntarse si tirarse un bosque entero en nombre de la libre empresa debe ser tolerado. Es un tema para largo. Un abrazo.

Lufeto dijo...

Les sugiero este blog:
http://boliviaencamino.blogspot.com/

Noray dijo...

Tienes toda la razón del mundo, hay situaciones, expresiones, actitudes... que son totalmente intolerables. No por ser tolerantes debemos permitir todo. El ser humano carece de verdades absolutas, sólo es un accidente en esta vida.

Un abrazo

aristideseljusto dijo...

Dicen que el consenso es que todos estemos de acuerdo en que se haga lo que digo yo. El pueblo de nuestros países, creo, ha tenido demasiada tolerancia.

Saludos!!

DE LA MANO DE TERESA DE JESUS dijo...

A veces, la tolerancia designa una especie de desinter�s e indiferencia por el otro mientras no nos moleste demasiado y tapa nuestra responsabilidad y vinculaci�n con los otros.

La tolerancia critica nos abre un panorama de dialogo y busqueda de la verdad.

Armando Vallejo Waigand dijo...

Coincido muy especialmente con el comentario que precede a éste, aunque también con el de «Ergo». La pseudo-tolerancia es el valor supremo al que se entrega el Relativismo. Pero en realidad, esta forma de entender la vida no está tan desarrollada teóricamente en quienes la profesan. Se trata más bien de una corriente-moda que se ajusta plenamente a la laxitud creciente de las sociedades occidentales. Y es ahí donde creo ver más indiferencia que tolerancia. No es tanto un: «no entiendo lo que haces o dices, pero lo respeto como la opción elegida por ti», como: «me da igual lo que hagas o digas mientras no interfieras en mis intereses o en mi vida».

Para desmontar la inconsistencia del Relativismo absoluto —todo un contrasentido— solo hay que llevar a sus defensores hasta el extremo de su propia argumentación. Porque todos tenemos un límite hasta donde somos «tolerantes». Más allá de ese límite, que es distinto en cada sujeto, somos «intolerantes». La única pregunta es saber dónde está nuestro límite en cada planteamiento ético. Una vez llegados a este punto, ya podemos debatir sobre Moral olvidándonos del Relativismo y su «tolerancia absoluta», puesto que ha sido refutado.

Saludos.
Armando.

henry fer dijo...

que bueno que volviste a escribir, amigo... y sobre la tolerancia, me parece bien lo que dices, porque al fin y al cabo no se pueden entronizar los valores, sean cuales fueran, sin un proceso rico de discernimiento y diálogo. te cuento que hace poco estuve en una plática de adela cortina, que mujer más fascinante.
te dejo mi nuevo número: 55 40 41 67 47.
abrazotes!!! y felicidades.
h.

Tondo Rotondo dijo...

Més enllà de Bolívia he pensat en lo pervers que aquesta doble moral te també aquí a Europa quan es parla de democràcia participativa des de les institucions i quan vols participar te n'adones de que tot és marqueting.

Pel que fa a Bolívia, si més no, i tot i no disposar de massa informació com a mínim el govern de Morales intenta atacar a les arrels de la injustícia, no maquillar-la. O almenys així ho veig des d'aquesta Europa inmobilista.

Una abraçada, ara que feia dies que no passava per aquí!

Ignacio dijo...

Hace poco ví una entrevista que le hicieron al escritor Jose Luis Sampedro, decía que él nunca utiliza la palabra tolerancia sino la palabra comprender y explicó que la palabra tolerar tiene ya unas connotaciones discriminitorias, negativas, la tolerancia no establece una relación de igual a igual sino de una superior a otro que le permite el priveligio de tolerar o no.

zel dijo...

Un anàlisis lúcido y profundo en su senzillez, porqué realmente, así debe ser, hay cosas intolerables y la doble moral y el doble (o triple) rasero con el que se miden determinadas actitudes o comportamientos, debe ser a la luz de la bondad, el amor y el respeto, no más allà, porqué los derechos yacen en eso fundamentalmente. Pieno yo, otro pensarà otra cosa.
Besos Daniel, celebro reencontarte.

Norberto dijo...

Hola, os invito a que visitéis mi blog, Laetare Jesrusalem, creado recientemente. Espero que os guste. Muchas gracias.
Felicidades por este espacio.

Palbo dijo...

Me corresponden los derechos de autor sobre una imagen digitalizada. Ahora la corto por la mitad, ¿me siguen correspondiendo los derechos?

¿Y si la vuelvo a cortar por la mitad?

¿Y si la sigo cortando hasta llegar a un píxel?

Venía a avisarte que soy el dueño de #a0a0ff.

Brisa Nocturna. dijo...

Hola Daniel,pase a saludarte.Creo que este tipo de tolerancia de la que escribes,como todo,no escapa del extremismo.

Saludos.

Tondo Rotondo dijo...

Es curioso como manejan las palabras, los malabaristas de la política institucional y mediatica... hasta gastarlas... ahora ya empieza a ponerse de moda "Tolerancia Cero" como consigna... Ya se acrgaron el significado de palabras tan amplias y profundas como libertad, democracia, solidaridad... no pueden pero con la fraternidad... quizá les da repelús... ?

SALUTACIONS

Cristian dijo...

No hay duda que es el concepto de moda por estos días en todo el mundo... claro, suena bonito cuando lo exigimos... solo que cuando debemos ofrecerlo... ufff... Bendiciones.

Daniel de Witt dijo...

Hola. Tengo una noticia importante.
Si querés, pasá por mi blog.
Saludos.

www.portaldelperiodista.blogspot.com dijo...

El blog es de primera, un saludo Juan Pablo Peralta
www.portaldelperiodista.blogspot.com

Ingrid U.J. dijo...

Vengo a dejarte un beso, un abrazo y un "me da gusto saber de tí de nuevo"

Ingrid

Daniel Mercado dijo...

Me alegra que coincidamos en algo, aunque precisas claramente los matices.
Coincido contigo en que una tendencia muy propia de la moral religiosa es la de colocar límites, aunque esa es la que yo consideraría más moralina que moral.
Lo que me preocupa en el tema no es buscar quién es el indicado para poner límites, la ausencia de autoridad moral indiscutible en nuestro tiempo, parece hacer la cuestión más difícil; sin embargo de "debilidad virtud", creo que es la oportunidad de construir moral, como forjadora del ethos común. Aunque el riesgo o la tentación de uniformar moralmente siga presente.