Consumo lo que deseo
Parece cierta la afirmación del título. Una de las “libertades”, ofrecida por la manera en que se organiza la sociedad, es la de comprar aquello que uno desea.
Pero, ¿verdaderamente decidimos lo que consumimos? No pretendo ocuparme de las estratagemas que nos hacen comprar aquello que la publicidad presenta como bueno, saludable o placentero. Lo que sí me interesa son las condiciones que permiten consumir.
Una constatación es obligatoria, consume solamente aquel que tiene los recursos económicos que le permitan comprar aquello que desea. Esta es la medida, la limitación del consumo. Puedes desear lo que quieras, legítima o ilegítimamente, pero te engañas si crees que puedes consumir todo lo que deseas.
Y la solución no pasa por conseguir una sociedad en la que todos consumamos a discreción. Afirmar esto, sería sostener que nuestra mayor aspiración como seres humanos se queda en el consumir. Y creo, que somos más que eso.




















