miércoles, febrero 03, 2010

Medios de Comunicación: ¿quién debe controlarlos?

Las aseveraciones del primer mandatario boliviano, respecto a una necesidad de control a los medios de comunicación, han levantado ronchas. Quizás porque está presente el recuerdo de los regímenes dictatoriales, que censuraron o reprimieron brutalmente a la prensa. Lo importante ahora, sería no politizar el tema, pues, una deliberación interesante podría quedar desvirtuada. Lo que sí deberíamos hacer, hemos hacerlo como sociedad, es reflexionar sobre la ética de los Medios de Comunicación Social (MCS). Dado que, créase o no, los medios también deben dar cuenta de la corrección de sus actos y decisiones.

¿Por qué es importante para la sociedad lo que hacen los Medios de Comunicación? Porque los medios contribuyen a la democracia, permitiendo informar y formar a las personas. La participación democrática de los ciudadanos, con voz y voto, tiene como requisito indispensable la formación de un juicio propio y para esto es condición necesaria tener elementos que forjen criterio.

La ética, respecto a los MCS, se pregunta por su razón de ser y si esa razón es válida, si es correcta. No tiene la misma validez un medio que se proponga, con todas las limitaciones reales, ofrecer información imparcial, que aquel cuyo objetivo, generalmente velado, sea manipular y persuadir en función a grupos de poder económico y político o se circunscriba a ganar dinero.

Se puede resumir la razón de ser de los medios, en una sociedad regida por las reglas de la democracia, en su deber de informar y formar a los ciudadanos, además, claro está, de entretener. En este sentido debería estar la evaluación, interna y externa, de su funcionamiento, fijando parámetros que midan la calidad en función a criterios racionales y no sólo a ratings de audiencia, que sólo evalúan la cantidad y no la calidad de su actividad. Mediciones, las cuantitativas, que por lo demás impulsan la espectacularización de la información, acudiendo a imágenes e historias truculentas con tal de conseguir público.

Creo que es necesaria la regulación de los medios, por la importancia pública de su labor. El punto de partida debe ser la autorregulación, por otro lado necesaria, pero que no es suficiente. La participación de los implicados, el público, en esta regulación es imprescindible, si queremos garantizar, tanto ciudadanos como medios, el cumplimiento del papel en la sociedad de estos últimos.

En este punto surgen dudas, porque un hipotético ente regulador puede convertirse en una dependencia estatal de censura y que responda a intereses políticos. Otro aspecto es relativo a la indudable capacidad de coerción del Estado. En Bolivia, el principal cliente de publicidad en los MCS ha sido y sigue siendo el Estado, que la reparte a los medios con criterios, por ahora, poco claros, lo que ha servido para presionar, en más de un caso, su línea informativa, es así, que un ente regulador, que se halle vinculado al Estado, podría ampliar aun más su influencia.

Considero que una Comisión, formada por notables, en el espíritu de aquella Corte Nacional Electoral de 1991, la que recuperó la confianza en la transparencia de los procesos electorales, podría ser una alternativa eficaz. Un organismo que se encargue de las cuestiones éticas y no jurídicas, dado que son distintas, pues lo que es delito, sea el caso de periodistas o cualquier otra persona, pertenece al ámbito judicial y debe seguir sus procedimientos específicos; en tanto las cuestiones que, siendo legales, son incorrectas desde el punto de vista ético, deben tener un tratamiento diferente. Pero es necesario reconocer lo delicado de su misión, porque deberá navegar entre la Scilla del aspecto empresarial de los medios y el Caribdis de la intervención Estatal.

Una comisión así, esto es como la Corte Electoral, fue una necesidad del sistema político boliviano para no perder legitimidad, la propia supervivencia de los partidos lo exigió. En el caso que tratamos, podría recuperar la credibilidad, ya bastante deteriorada, de los Medios de Comunicación y contribuiría a que estos desempeñen el importante papel que les da razón de ser.

sábado, enero 30, 2010

Deliciosa vocación

Vocación, no está demás indicarlo, viene del latín y quiere decir llamar, aunque este llamar rara vez sea un grito, más bien suele parecer un cuchicheo difícil de oír y, por tanto, no tan fácil de ser atendido, pero que nos persigue e importuna incansablemente, hasta que decidamos responder.
Julie & Julia es, a fin de cuentas, un relato vocacional, y delicioso de principio a fin.

En dos épocas diferentes y dos continentes separados, estas mujeres se arriesgan y descubren aquello que “aman hacer”. Aquello sin lo cual sus vidas no serían igual.Julia Child, encarnada por la incomparable Meryl Streep, una americana en París, es una esposa sin trabajo en la primera mitad del siglo XX. Busca algo qué hacer, prueba la confección de sombreros sin éxito, aprender a jugar bridge sin entusiasmo. Finalmente se aventura en la cocina y halla ahí su vocación. Dos relatos paralelos y basados en sendas historias reales.

Julie Powell (Amy Adams) es una empleada pública en un trabajo opresivo. Escritora frustrada y cerca a sus 30 años, rodeada de amigas aparentemente exitosas en la Nueva York de inicios de nuestro siglo. Está en un momento particular de su vida, sintiendo que podría más pero, a la vez, tremendamente insegura. Encuentra en el libro, y la vida, de Julia Child una oportunidad de arriesgarse, cocinar y desarrollar su potencial.

Una verdadera vocación suma aptitud, decisión y constancia; lo cual muestra que, por lo menos, dos tercios dependen de cada una/o. Pero la vocación y el sentido de cualquier actividad o profesión no es cuestión individual aislada, siempre encuentra su referente en los demás. La realización, profesional o personal, está en llegar con la actividad propia a los demás; de algún modo, enajenarla. Así, ambas mujeres, tienen éxito, más allá del posiblemente comercial, cuando pueden contagiar el gozo de cocinar, “su gozo”, con los demás.

Son varias las películas en torno al placer de cocinar (Deliciosa Marta, El Festín de Babette, Como Agua para Chocolate, Ratatouille), con las que Julie & Julia comparte el placer de alimentar y deleitar a los otros . Algo que, si me disculpan la digresión, no puede evitar una referencia a la eucaristía, la donación de sí para el bien del prójimo.

Vale la pena ver la película, ahora en cartelera en nuestro país, y contagiarse por el entusiasmo de vivir y ser uno mismo, entrar en la aventura de buscar y descubrir lo que queremos ser.

(Imagen tomada de New York Times)

domingo, enero 24, 2010

Haití, una oportunidad más

En el mundo de la medicina es frecuente, además de necesario, el uso de mnemotécnicos que permiten navegar en un mundo interminable de datos. Así, en los inicios del SIDA, está enfermedad era conocida como de las “cuatro H” por Homosexual, Hemofílico, Heroinómano y…Haitiano. De esta forma una enfermedad, todavía hoy estigmatizadora, era atribuida a una nacionalidad, con la carga de desprecio que esto tiene.

“Hatí es la nación más pobre de América”
, es el comentario más repetido en los reportes de la prensa sobre el terremoto que ha sufrido este país. Pero no son muchos los periodistas que van más allá y se preguntan por las causas, no del terremoto, sino de la vergonzosa situación de este pueblo. No será en esta pequeña nota que pueda dar cuenta de la historia haitiana, pero quizás sea posible simplemente hacer memoria de algunos datos, útiles para recordar las causas de la indefensión haitiana actual.

Pese a ser la primera nación del mundo que abolía la esclavitud
; pronto, en 1915, fue presa de intereses foráneos que invadieron la isla aduciendo inauditas razones como que “la raza negra tiene una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización”, expresión del entonces Secretario de Estado de EE. UU, Robert Lansing.

Le siguió la pronlogada y brutal dictadura de los Duvalier, Papa Doc y Baby Doc, que se montaron en un pueblo proverbialmente pobre para darse una vida como ricos del primer mundo, con el beneplácito de las naciones “civilizadas” de occidente. De las muchas afrentas que le hicieron a la miseria de las barriadas haitianas destaca la boda de Duvalier hijo, que mereció entrar al libro Guinness de los récords como la boda más cara de la historia.

El embajador norteamericano en Haití, Ernest Preeg, escribió en 1984 un libro sobre este país, en un párrafo señala que “Puede decirse honestamente que la presidencia de Duvalier es el periodo más largo de estabilidad y ausencia de violencia en la historia de esta nación”. Sólo dos años más tarde, cansados de torturas, falta de libertades y sobre todo de un patente empobrecimiento, los haitianos se alzaron y derrocaron a la tiranía.

Una esperanza tuvieron los haitianos con el triunfo, en 1990, de Aristide, ex sacerdote salesiano, pero la ilusión se ahogó pronto y un golpe de estado lo puso fuera de la presidencia tras sólo 7 meses de gestión. Su retorno, ya no bajo el auspicio de los ciudadanos haitianos, sino de potencias extranjeras, marcó un gobierno errático y sobre el que se proyecta las sombra de la corrupción. Derrocado una vez más, marchó al exilio.

Es por todo esto, y muchas cosas más, que,la preocupación humanitaria de las grandes naciones democráticas occidentales no basta. Es necesario que se asuma internacionalmente la porción de responsabilidad que toca por el lamentable estado de la economía y la institucionalidad de Haití. El desastre que ha sufrido podría ser la oportunidad para que este país se reconstruya, no con caridad, sino con justicia.

(Fotografía tomada de Flickr_changethisworld)

lunes, enero 11, 2010

Reinas electorales

En principio, resulta chocante que un partido, reputado como socialista, apoye decididamente las elecciones de reinas de belleza, léase Bolivia sede de Miss Universo. Y no es que la belleza sea privativa de una u otra corriente política, pero el socialismo presume de una vocación igualitaria, de la que la equidad de género solía ser contada entre sus más queridas reivindicaciones.

No se trata de despotricar contra la instrumentalización del cuerpo femenino, de lo triste de competir por un atributo que es fruto del azar biológico y cultural, de cómo estos certámenes de belleza hacen patente nuestro machismo anacrónico u otras argumentaciones usuales contra el tipo de concurso mencionado.

Se trata solamente de compartir mi sorpresa porque el partido de gobierno haya elegido a una ex-Miss Bolivia para optar a un cargo de primera línea de responsabilidad, como el de Gobernadora del Departamento del Beni.

Es necesario apuntar que no me sumo al coro de los que reprueban esta nominación con términos casi insultantes, referidos a una supuesta incompatibilidad de belleza y capacidad. Hemos tenido, y tenemos, tantos ejemplos de que la fealdad y la incapacidad, además de la corrupción pueden ir juntas, que este argumento sobra por inconsistente. Además, conozco muy poco de la candidata en cuestión como para animarme a emitir un juicio sobre sus aptitudes de gobierno.

Gianni Vattimo decía, en una entrevista a El País, que si se eligiera autoridades por sorteo podríamos tener más oportunidades de elegir mejor, dado que la manera usual de sufragio había arrojado los pobres resultados que conocemos y sufrimos. Parece que la alternativa boliviana a la propuesta del filósofo italiano es que podamos elegir guiados también por los sentidos.

Mientras nuestra democracia parece darnos pocas razones éticas para votar, para elegir, quizás Jessica Jordan, la bella candidata por el MAS, pueda mostrarnos que pueden existir razones estéticas para hacerlo.


(Imagen tomada de La Paz noche y día)

jueves, enero 07, 2010

Ética-ficción y robótica

Aviones, cohetes a la luna, submarinos atómicos, una misma máquina capaz de volar, correr y navegar… eran los artilugios con los cuales la literatura de fantasía había poblado mis horas de lectura infantil. Luego, en la adolescencia, ya un poco más conciente, no dejaba de admirar la capacidad imaginativa de esas historias para anticiparse a la misma tecnología.Con Julio Verne a la cabeza, hay una larga lista de los autores a los que yo atribuía una capacidad casi profética.

Pero la ciencia ficción, como la ciencia misma, sigue avanzando y anticipa cosas que cada día parecen más factibles. La robótica, es un campo de posibilidades que se muestran casi infinitas. Robots ya desarrollan sinnúmero de funciones en la industria y es cada vez más frecuente el anuncio de robots capaces de servir en funciones domésticas, unos y otros con más o con menos apariencia humanoide.

La cuestión surge de la posibilidad de desarrollar en ellos inteligencia artificial, inteligencia que a juzgar de algunos teóricos podría llegar a un punto en que su desarrollo sea autónomo y que pudiera generar una explosión en la evolución de la inteligencia. Inteligencia que, como nos recuerdan algunas películas del tipo Terminator, podría volverse en contra de sus creadores originales: los seres humanos.

El problema, hipotético por ahora, estaría en si es posible atribuirle derechos a los robots. Esto, si se diera el caso del desarrollo de capacidades similares a las humanas, por ejemplo la afectividad, la capacidad de relacionamiento o la misma consciencia.

Por ahora la moral atribuye derechos a las personas humanas, sin haber podido definir de forma incuestionable dónde estriba la razón de esta especial dignidad. Los derechos, de animales por ejemplo, se atribuyen de forma derivada a partir de, y relativos a, los derechos de las personas.
Aunque todavía teórica, esta aproximación a la cuestión de los derechos de los robots, puede ser una fuente interesante para ver si es posible encontrar donde, en qué hecho particular se halla la fuente de dignidad de las personas.

Por ahora, parece más urgente promover que las personas, concientes, sensibles y no máquinas, gocen de esos derechos que teóricamente pueden o no fundamentarse, pero que urge ponerlos en práctica.
(Imagen tomada de Victoria Caro Regidor)

jueves, diciembre 24, 2009

Navidad sin precio


Cuando me disponía a escribir esta nota, tenía la intención de poner en ella toda mi rebeldía. Sublevarme contra lo que hemos hecho de la Navidad, incluso desde la Iglesia. Pretendía criticar, tan ácidamente como me hubiera sido posible, todas las campañas que reparten cosas, humillando a las personas. Hubiera deseado quejarme del precio que le hemos puesto a la Navidad.

Pero mi alegato contra la Navidad ha terminado en nada. Y no porque no encontrara argumentos, tampoco por contemporizar, sumarme al carro triunfante y terminar justificando aquello que creo, sinceramente, casi inaceptable. Lo que terminó por derrotarme fue mirar lo suficientemente lejos para recordar el origen simple de estas fiestas.

Porque los cristianos celebramos a un dios un poco raro. Un Dios vencido de principio a fin. Tan derrotado el pobrecito que inclusive se hace humano. Tan ordinario que nace de madre soltera, sin cuna, sin casa, sin que el mundo se diera por enterado. Uno más que va a engrosar las estadísticas con las que los tecnócratas describen el sufrimiento de la gente. Un Dios tan desvalido que termina muriendo como un malhechor.

Por ese Dios que no es un mercader de milagros, que nos provoca desde su inagotable confianza en la humanidad, que no exige, ni controla nuestros actos, que no pide sacrificios sino misericordia y que solo invita, propone y acoge. Por ese Dios que sin armas vence nuestros corazones, por ese mismo Dios es que en Navidad no puedo sentirme, de manera algo hipócrita, tan autosuficiente para condenar lo que hacen otros.

Es ese Dios que no me ha dejado quejarme y que me ha llevado al valor de la Navidad sin que su circunstancial precio me amargue.

(imagen tomada de Corbis)

jueves, noviembre 19, 2009

El problema de la "nueva" gripe


La Dra. Forcades hace una explicación de los aspectos oscuros de esta gripe que ha provocado una epidemia del miedo. Pongo la primera parte del video, tiene 6 en total. Vale la pena tomarse un tiempo y mirarlos.